Archivo de 29 Mayo 2007

La Ventana es mi blogcito de manganimé y temas misceláneos, asociados al primer punto, aunque también ha sido mi válvula de alivio y venteo en tantos momentos vividos: familiares, de trabajo, amorosos, etc. Pocas veces lo he usado como plataforma para hablar de la situación político-social, y cuando lo he hecho, es porque así lo necesito.
Este fin de semana, se apagó una voz que hacía mucho ruido en contra de ciertos intereses. De forma increiblemente viciada, se resolvió sacar del aire a un pedazo de historia venezolana viviente, un canal de televisión con más de 50 años. Además de ello, ciertos aparatos de la televisora debían ser utilizados para transmitir la señal de un nuevo canal, manejado por el Gobierno.

Pareciera una pesadilla, una de la que queremos despertar rápidamente porque no la aguantamos. Un medio de comunicación amordazado de esta manera, era inconcebible… al menos hasta que a las 11:59 pm del 27 de Mayo, la pantalla de millones de televisores venezolanos proyectaron un silencio que helaba la sangre.
Hoy, dos días después, siguen las protestas por todo el país. Estudiantes de universidades, institutos y colegios privados y públicos, se expresan y piden respeto al libre albedrío, a poder elegir lo que quieres ver, a tener control sobre las decisiones más sencillas de sus vidas.

Aun así, la soberbia, el orgullo y la locura que conviven en el cerebro de este señor, que ya pareciera sacado de algún libro de épica tolkeniana, le permiten arengar y llamar a "los suyos" (si, aquí en Venezuela somos los golpistas o los "elegidos") a no dejar piedra sobre piedra. Y más aun, burlarse del dolor que se siente por la pérdida de un medio de comunicación.
Si…esa gente que vimos despedirse el domingo, con lágrimas, son en su mayoría actores, pero también estaban allí costureras, maquilladores, camarógrafos, escenógrafos, escritores, limpia pisos y un sin número de empleados del canal que nada hacían delante de las cámaras. Al menos esas lágrimas no eran de cocodrilo.

Aunque este manga empezó a serializarse en el lejano año 2002 y esta servidora ha leído muchos de los scanlations, jamás se puede comparar a tener un tomo real de esta historia en las manos, oler entre sus páginas y constatar que Megumu Okada tiene un diseño espectacular.
Todos saben que Saint Seiya ha sido una de mis historias de manganimé favoritas y recuerdo claramente cuando se anunció la salida de esta precuela, a finales de 2002. El alboroto por la novedad fue gigantesco, así como también lo fue la discusión por el diseño de personajes poco ortodoxo, si se comparaba el trabajo de Megumu Okada contra el de Masami Kurumada y el posterior arreglo de Shingo Araki para la serie de tv…
Pero, los fans tuvieron que morderse la lengua, porque el Episodio G se presentó novedoso, con una buena trama y cautivó.
La historia de los jóvenes caballeros dorados de Athena se ganó la buena voluntad de sus detractores y todavía hoy se publica en Japón (aunque sin una periodicidad conocida), donde se ha recopilado en 11 volúmenes.
Si aun no conoces sobre el Episodio G, te lo resumiré…
En 1973, el Patriarca del Santuario en Grecia, representante de Athena en la Tierra, intentó matar al bebé en el cual la Diosa había reencarnado. Afortunadamente, el joven Aioros, caballero de Sagitario, pudo evitarlo. Pero al escapar con la niña, el Patriarca (quien además era un impostor), manipuló la situación señalando a Aioros como un traidor, y enviando tras de él a Shura, caballero de Capricornio, quien logró herirlo de muerte.
Aioros, salió de la zona protegida del Santuario y entregó a la niña a un completo extraño, y luego murió.
Hasta aquí, la historia es conocida. Quienes vimos Saint Seiya hemos visto estos hechos, pero en Episodio G sirven de telón para delinear la personalidad del protagonista… porque Aioros tenía un hermanito, también caballero dorado, y este jovencito tuvo que enfrentarse al estigma de ser "el hermano del traidor". Así, Aioria de Leo se convirtió en un joven rebelde, altivo, bastante arrogante y con toda la intención de borrar de si cualquier rastro que recordara a su hermano, aunque en su interior siempre supo que Aioria era inocente.
Seis años luego del incidente, Aioria sigue siendo el caballero de Leo, pero es presa del desprecio y falta de confianza de algunos de sus compañeros de armas. Y un día, cuando aparecen los Titanes en el Santuario, él es enviado a detenerlos.
Así empieza esta precuela de Saint Seiya, la cual cuenta ciertos hechos, desconocidos hasta el 2002, sobre los primeros años de los actuales dorados en sus funciones. Se nos presenta a los chicos como los caballeros poderosos que son, pero también nos permite cuestinoar el cómo y por qué fue tan difícil enfrentarse a los 5 de Bronce, si aquí acaban fácilmente con Titanes y Gigantes ^____^
En fin, una manga que deben leer si está a su alcance, porque es una joyita, sin importar que sean fans de Saint Seiya o no.
La edición de Glènat (España) es bellísima, con las primeras páginas a color y sobrecubierta. Gracias a mi novio, pude comprar los tomos 1 y 2, en VDL Books de Sambil, en Caracas. Si me preguntan por el precio, les diré que no es solidario… sobre todo si comparamos lo económico que es comprarle manga desde México a Shiro y ahora, a Enki. Pero no me quejaré por ello, yo estoy feliz de haberlos conseguido y en esta edición tan bonita.