Mi blog está dedicado al manganimé, sus artículos y noticias, y previendo la influencia que este hecho sangriento pueda tener sobre la percepción occidental del fan del manganimé (ya muy deteriorada de por si), entonces paso a reseñar esta nota.
El pasado lunes en Tokyo, fue hallada muerta la profesora inglesa Lindsay Hawker, de 22 años de edad. Y todo indica que su asesino es un coleccionista de hentai al cual accedió a dar clases privadas de inglés.
Tatsuya Ichihashi, el sospechoso del crimen, está huyendo de la policía japonesa desde el mismo lunes, cuando los oficiales llegaron a su apartamento para hacerle preguntas sobre la desaparición de la joven Hawker. Momentos después, encontraron el cuerpo de la joven en una tina llena de arena. En el mismo apartamento, hallaron pilas de comics para adultos (manga hentai), y la policía no descarta la hipótesis de que Ichihashi trataba de cumplir alguna fantasía copiada de alguno de sus manga.
Tatsuya Ichihashi, el sospechoso del crimen, está huyendo de la policía japonesa desde el mismo lunes, cuando los oficiales llegaron a su apartamento para hacerle preguntas sobre la desaparición de la joven Hawker. Momentos después, encontraron el cuerpo de la joven en una tina llena de arena. En el mismo apartamento, hallaron pilas de comics para adultos (manga hentai), y la policía no descarta la hipótesis de que Ichihashi trataba de cumplir alguna fantasía copiada de alguno de sus manga.
Algunos sitios mencionan la afición del asesino al manga, y otros, como la BBC no.
Ignoro si es afán de sensacionalismo, pero lamentablemente, va a dar de qué hablar por el simple hecho de esa presencia perturbadora del hentai, con escenas plagadas de violaciones y tortura. Ya han existido casos anteriores, de asesinatos cometidos en nombre de cosas vistas en videojuegos, por ejemplo.
Ignoro si es afán de sensacionalismo, pero lamentablemente, va a dar de qué hablar por el simple hecho de esa presencia perturbadora del hentai, con escenas plagadas de violaciones y tortura. Ya han existido casos anteriores, de asesinatos cometidos en nombre de cosas vistas en videojuegos, por ejemplo.
El asunto aquí es que el nipón es un psicópata. Leyendo hentai o no, posiblemente igual hubiese cometido el asesinato.




















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