Esta mañana cuando desperté, no pude reprimir una sonrisa triste, porque anoche te soñé.
Hacía ya mucho tiempo que no te veia en mis sueños y me preguntaba que sería de ti.
Como la última vez, me diste un abrazo y un beso en la frente. Tampoco hablamos, solo me miraste con orgullo y cuando me fijé, estabamos en medio de mi acto de grado, yo con toga y birrete, tu con tus mejores galas.
Aunque ya han pasado nueve meses de ese día, hasta ahora me di cuenta que si estabas conmigo cuando me vestí, al llegar a la plaza de la universidad y mientras subía las escaleras de la biblioteca para recibir mi título.
Tonta de mi al pensar que, aunque ya no estás conmigo, te pierdes de mis momentos importantes.
Ya van más de 5 años de extrañarte, vieja. Creí que con el tiempo te iba a dejar en un rincón, pero que va…me haces falta un montón. Sigo sin poder llorarte, evito ir a tu tumba y leer tu nombre y canto "Amorcito corazón" de vez en cuando, mientras la infancia olorosa a café y pan dulce regresa hasta mi.
Seguiré esperando paciente y en silencio, hasta el día en que me pueda sentar otra vez junto a ti.
You raise me up, so i can stand on mountains,
you raise me up, to walk on stormy seas,
i am strong, when i am on your shoulders,
you raise me up…to more that i can be.
A la memoria de mi abuela materna, Amada, sin ninguna razón especial…solo por ser ella…
















Entradas (RSS)