Archivo de 9 Septiembre 2005

Mis ojos se han vuelto claros
de tanto mirar el mar;
de tanto verlo; en mi vida,
las olas vienen y van,
y hay horizontes sin límites,
de severa majestad.

Mi pensamiento, antes frívolo,
de tanto mirar el mar,
se ha vuelto apasible, grave;
y es tal su profundidad
que en vano un buzo de almas
fondo habría de buscar.

Mis melancolías cantan
blandamente como el mar,
la misma canción monótona,
al mismo viejo compás.

Sólo hay algo que no tiene
mi espíritu como el mar:
las cóleras. No hay en mí
ya vientos de tempestad
ni espumas rabiosas.

Nada te puede encolarizar,
mar muerto, mar de mi alma,
mar de la Serenidad.

AMADO NERVO

(1870-1919)

P.D.: Prefiero dejar las noticias para más tarde y regalarles uno de los poemas de Nervo, que de vez en cuando nos hace falta un escrito reflexivo con las palabras exactas que necesitamos leer. Del "Ciclo Reflexivo de Saouri" a "La Ventana de Saouri", les dejo este regalito…