Hace varias semanas reseñe la candidatura del sr. Taro Aso para Primer Ministro de Japon, y como habia resaltado en sus discursos, su empatia con el mundillo del manganime, llegando a hacer un llamado a los verdaderos "otaku" de Japon a votar por el.
Pues sencillamente no gano y ahi quedo todo.
Un Primer Ministro otaku no habria sido nada del otro mundo, viviendo en un pais como Japon.

Pero que ocurre si un candidato a un alto puesto del gobierno, tiene un pensamiento anti-anime?
Decididamente, este personaje podria influir en decisiones que mas adelante afectasen la libre distribucion del manganime en su pais.

El caso que me lleva a escribir esta nota es la eleccion presidencial de Francia, que se realizara en 2007. La señora Marie Segolene Royal, miembro del congreso frances, anuncio el mes pasado su candidatura. Segun las ultimas encuentas, es muy popular en su pais, y los franceses ya empiezan a hacerse a la idea que tendran una Presidenta.

Pero la señora Royal, tambien es conocida por su sentimiento anti-anime. En las decadas de 70′s y 80′s, cuando muchos titulos de animacion japonesa eran tranmitidos por toda Europa, esta señora inicio una campaña contra el anime, llegando inclusive a escribir un libro en el cual culpaba al anime de influir negativamente en los niños, inculcandole conductas vulgares y violentas.
El libro, Le Ras-le-bol des bébés zappeurs. Télé-massacre, l’overdose?, sento las bases para las restricciones del anime en Francia, el cual paso a transmitirse en un horario especifico.

Aunque la cultura japonesa es muy popular en Francia, y los presidentes Mitterrand y Chirac han mantenido excelentes relaciones con Japon, la señora Royal como presidenta podria retomar su campaña anti-anime, y aunque no cambiara la actitud del pueblo frances de la noche a la mañana, nuevas politicas en materia de educacion y regulacion audiovisual, influenciarian a toda una nueva generacion en contra de la animacion japonesa.

Como comentario personal, para culminar este mensaje, no entiendo por que alguien a estas alturas sigue solapando a las familias que permiten que sus hijos sean criados por la television. Son los padres los que deben convertirse en censores de lo que miran sus hijos, no un gobernante que por que tal o cual razon, tenga intenciones ocultas y desee eliminar de su camino algo que no le agrada. Es una conducta bastante hipocrita…